• Luis Fernando Mogollón

ANSIEDAD Y SUPERVIVENCIA MENTAL: Entre el hombre de las cavernas y el ser contemporáneo

Actualizado: sep 11

La ansiedad en sí misma no es una enfermedad, ni tampoco es una anomalía que afecta a unos pocos desafortunados, por el contrario, la ansiedad hace parte del funcionamiento fisiológico del ser humano, es una pieza mas del kit de herramientas con el cual venimos a enfrentar al mundo y esta allí por una razón, pero es aquí donde surgen las preguntas difíciles de responder. #ansiedad #fisiología #transtorno #reconocimiento


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No es extraño que hoy nos encontremos hablando de nuevo sobre el tema de la Ansiedad, no sólo porque puede afectarnos directamente, sino también porque lo vemos mencionado constantemente en redes sociales, artículos de prensa y programas de televisión. La verdad es que nadie parece saber muy bien qué hacer con la ansiedad, y esto ocurre precisamente porque no existe ninguna receta mágica que cure a todos por igual. Es por ello que dedico este artículo a reflexionar sobre el origen primitivo de la ansiedad y su papel en la vida del ser humano contemporáneo. Allí encontraremos una encrucijada difícil de sortear para la mente humana, una especie de laberinto sin salida en donde la psicoterapia se perfila como el timonel acertado para hacer un giro hacia la salud mental.


Para empezar hay que decir que la ansiedad en sí misma no es una enfermedad, ni tampoco es una anomalía que afecta a unos pocos desafortunados, por el contrario, la ansiedad hace parte del funcionamiento fisiológico del ser humano, es una pieza más del kit de herramientas con el cual venimos a enfrentar al mundo y está allí por una razón, pero es aquí donde surgen las preguntas difíciles de responder: Si es normal tener ansiedad, ¿por qué resulta insoportable para mí? si todos los seres humanos podemos sentirla. ¿por qué siento que me afecta tanto?, si es un fenómeno fisiológico, ¿por qué se involucra con mi estado mental y mis emociones? si es un fenómeno natural, ¿por qué no lo puedo controlar? ¿por qué me controla a mí?


Bueno, para abordar todas estas preguntas vale la pena remitirnos a los orígenes de la ansiedad y su influjo sobre el desarrollo de la especie. La ansiedad, comprendida en principio como un estado de alerta generalizado, empieza a tener un papel importante en la vida del ser humano desde hace miles de años, cuando estábamos todavía en tiempos prehistóricos enfrentando el reto diario de nuestra supervivencia.


Su activación se da gracias al llamado “cerebro reptiliano”, que se ubica en la región subcortical encargada de las funciones básicas de supervivencia (instintos, reflejos, etc), que al activarse, genera un estado de alerta generalizado, preparando al organismo para la acción motriz, prescindiendo de las funciones de la corteza encargadas del pensamiento abstracto o la comprensión de lenguaje verbal entre otras.


Debido a esto, podemos sentir la activación de la ansiedad, como un estado fisiológico caracterizado por: aumento de tensión arterial y temperatura corporal, tensión muscular en piernas y brazos, liberación de adrenalina, aumento de frecuencia cardiaca y elevación de temperatura, hiperventilación, consciencia hipervigilante, e hipersensibilidad sensorial.


En su estado más primitivo prepara al cuerpo para las reacciones de ataque (hacia otro ser vivo o amenaza del ambiente) o fuga (evitación y huida) en ambos casos el objetivo es que el organismo se asegure la supervivencia. Pensemos en un ejemplo: imaginemos a un cazador que va caminando por un sendero oscuro de noche, y percibe de repente el sonido tenue de un animal que gruñe a sus espaldas, naturalmente su cuerpo va a reaccionar con el objetivo de prevenir cualquier riesgo contra su bienestar, desplegando así todo el conjunto de reacciones que conforman el cuadro que denominamos ansiedad y que sirve para asegurar la supervivencia.


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Ahora bien, quizá ud se pregunte: ¿Y qué tiene que ver el hombre de las cavernas con la ansiedad que yo siento al subirme a un tren o cuando mi cabeza se llena de preocupaciones sobre mi desempeño en el trabajo o sobre la conversación que tuve con mi pareja hace unos días?. Es aquí donde nos encontramos con la paradoja de la ansiedad y la mente del ser humano contemporáneo.


A pesar de que hemos evolucionado a pasos agigantados desde la edad de piedra, un enorme porcentaje de esta llamada evolución se ha realizado a nivel de los avances culturales, el uso de herramientas y la construcción de infraestructura para nuestro bienestar, esto no quiere decir que el rastro de la genética animal de nuestros cuerpos haya desaparecido, para nada, de hecho seguimos siendo animales.



Aunque ya no tenemos que andar cazando animales ni acechando depredadores para asegurar el bienestar de nuestras crías, si contamos con un cerebro repitiliano activo y alerta a cualquier tipo de amenaza, y con un cuerpo fisiológicamente dispuesto para emprender las respuestas de ataque y/o fuga cuando lo considere necesario.



Imagine esta encrucijada por un momento: va saliendo de su carro hacia al supermercado y al cabo de 20 minutos de estar haciendo compras se da cuenta que ha dejado las llaves dentro de su auto, ¡y boooomm!, ¡su cerebro y cuerpo reaccionan como si hubiese tenido un tigre enfrente suyo amenazando con quitarle el último trozo de carne que tenía disponible! ¿Se imagina lo que pasa en nuestra mente? Puedo asegurar que todos hemos vivido, aunque sea por un momento, este lapso de locura transitoria.


Bueno, he allí la encrucijada fisiológica del hombre y mujer contemporáneos y su relación con la ansiedad, la pregunta es: si ya no estamos rodeados de amenazas físicas mortales a nuestro alrededor, ¿qué es lo que amenaza nuestra estabilidad? ¿A qué responde nuestra ansiedad? ¿De qué nos protege esta maniobra de supervivencia?.

Es aquí donde nos encontramos con el concepto de supervivencia psíquica y su relación con la ansiedad.


Este video de creado por Walt Disney ilustra con gran detalle esta presentación.



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